Calidad del agua

La mayor parte de la información disponible nos dice que el pez disco tiene que mantenerse en agua blanda y ligeramente ácida, debido a que estas son las condiciones de su ambiente natural (la cuenca del Río Amazonas que es su habitat y origen).  Sin embargo, los discos cultivados se adaptan y pueden vivir perfectamente bien a niveles de pH, dureza y alcalinidad más altos.  De hecho los discos requieren de minerales para su crecimiento normal y un agua con dureza y alcalinidad moderada (100 a 250 ppm) y pH entre 7 y 7.8, es perfectamente tolerable para un Disco Aquarem, siempre y cuando está sea de buena calidad y no este contaminada con metales pesados o cloro.

El otro aspecto de la calidad del agua tiene que ver con los desechos orgánicos que se acumulan en el agua del acuario.  Estos se acumulan como resultado de la alimentación correcta de los peces.  Los discos producen tanto heces fecales como amoniaco y estos son transformados por bacterias.  Si no se remueven las heces fecales del agua, estas se degradan.  Se pueden acumular en la grava y arena del fondo volviéndose tóxicas o se pueden disolver y parte de ellas ser transformadas en amoniaco por bacterias no benéficas.  El amoniaco que se acumula en el agua es tóxica para los discos y se debe eliminar.  Hay otro grupo de bacterias, estas benéficas, que transforman el amoniaco primero en nitritos y luego en nitratos.  Los nitratos son poco tóxicos para los discos y la mayoría de los peces.  Estas bacterias benéficas se localizan en su filtro biológico.  Aún cuando los nitratos y la materia orgánica disuelta no son tan tóxicos, la acumulación de estos se debe controlar con los cambios periódicos y parciales del agua del acuario.  Una sobre alimentación de sus discos genera mayor acumulación de materia orgánica y, por lo tanto, recomendamos realizar una alimentación controlada con buenos alimentos y evitar el exceso.

Por último, recuerde siempre que aunque los discos pueden tolerar periodos cortos a temperaturas de 24 a 25 ºC y 32 a 35 ºC, es preferible mantener la temperatura en un rango de 27 a 30 ºC.  Cuanto más se acerque hacia los 30°C tus discos estarán más activos y comerán más (ojo, tendrás que cambiar más agua); y cuanto más se acerque hacia el rango inferior tus peces se alimentarán menos y estarán menos activos.  Una temperatura demasiado baja puede desencadenar enfermedades debido a que el sistema inmune de los discos se puede debilitar.